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La comunidad de aldeas salineras

Entre el siglo VIII y la primera mitad del X se modificó la antigua comunidad del Valle Salado y surgió una red de aldeas independientes entre sí. El origen de este importante cambio en el modelo organizativo del paisaje habitado tardoantiguo de Salinas no respondió a una única causa, sino a la suma de factores de diversa índole.

A modo de ejemplo, durante este período se incrementó notablemente la inestabilidad del territorio, tanto por los sucesivos enfrentamientos de los vascones contra los visigodos y los francos como por la invasión musulmana y la posterior presión que ejercieron los emires sobre este espacio, quienes enviaron entre el año 767 y el 886 una veintena de incursiones de su ejército destinadas al saqueo y la destrucción. Destaca entre ellas la del año 865, cuando el emir Abd- al-Rahman ibn Muhammad envió a sus tropas al norte para arrasar los castillos del conde Rodrigo y Salinas de Añana, que es citada en el texto como Al-Mallaha.

Al amparo de esta inestabilidad se se desarrollaron importantes poderes feudales, tanto dentro de la comunidad como en el territorio. Todo ello, entre otros factores, llevó a que la gran comunidad que explotaba las salinas se dividiera en una red de seis aldeas de funcionamiento completamente autónomo que compartían el Valle Salado con los monasterios más importantes de la época.

Los textos conservados de los siglos X y XI nos muestran que en el valle se crearon al menos seis: Fontes, Terrazos, Villacones, Villanueva, Olisares y Orbón. Con la unión de los habitantes del Valle Salado en los distintos núcleos de población para afrontar la creciente presión de los poderes feudales y las crisis sistémicas, sus vecinos lograron mantener la propiedad de las eras y de la salmuera de los manantiales, mejorar el sistema de explotación y, con ello, la productividad y la comercialización de la sal.

En varios pasos del ciclo productivo era provechoso el trabajo comunitario, como puede ser en la construcción de terrazas y canales, en su mantenimiento y, sobre todo, en el entroje, que consistía en el duro trabajo de transportar manualmente la sal desde los almacenes del interior de la salinas hasta los situados en el exterior, junto a sus casas.

Documento del año 822 del monasterio de San Román de Tobillas (Álava) en el que aparecen mencionadas por primera vez las salinas de Añana: "XXXIII eras en salinas con su pozo y raciones en sus fuentes" (AHN,Clero Secular Regular,Car,N 1r).

 

 

 

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